Nota de Solidaridad Negra (Recibimos y difundimos).

Esta es una carta pública enviada por Raquel Gutiérrez a lxs detenidxs del 29 de mayo de 2012.

Creemos importante publicar esta carta en tanto que expresa su carácter público y su invitación al debate a partir de algunas preguntas que plantea en la misma.

Para contextualizar esta nota, creemos necesario recordar la historia en la que se inscribe Raquel Gutiérrez, tratando de entender, a partir de ahí, esta iniciativa. Por ello elaboramos un breve, y probablemente insuficiente, resumen de algunos de los puntos más importantes de su trayectoria política, así como algunos vínculos de interés.

Si algo puede definir a Raquel Gutiérrez es su vinculación con lo político, que tiene dos facetas. Quizás la más conocida en nuestras tierras fue su paso a la acción a partir de su participación en el grupo armado Ejército Guerrillero Túpac Katari (EGTK) “oficialmente” activo en la década de 1990, pero con varios elementos previos desde la década de 1980 lo que le valió la represión del Estado y su secuestro en la cárcel de obrajes durante 5 años. La otra faceta es el análisis político y la militancia que la sitúa actualmente dentro de los círculos de debate político actual.

Raquel Gutiérrez llega a Bolivia entre 1983 y 1984, y forma junto a los que más adelante serian parte del EGTK, las Células Mineras de Base, que para 1985 se definen como Ofensiva Roja e interactúan con los Ayllus Rojos (cuyo miembro Felipe Quispe también formaría parte del EGTK).

Ya en 1989, realizaron una serie de atentados contra las sedes de varios partidos políticos en La Paz y El Alto, como muestra de su rechazo a las elecciones. Según algunos de sus miembros, la guerra de guerrillas comenzó el 21 de junio de 1991, Año Nuevo Aymara, con tres gallos colgados en la ciudad de El Alto. Para la opinión pública el inicio fue 4 de julio de 1991 cuando volaron tres torres de alta tensión.

Su actividad hasta 1992, cuenta con expropiaciones, sabotajes de diversa índole, formación teórica práctica para la guerrilla tanto en el campo como en las ciudades, este año los miembros del EGTK son detenidos por la policía. Un infiltrado del Estado en la compra-venta de armas fue la que posibilito está detención, artimaña conocida como la Operación Paloma.

El 9 de abril de 1992 fue detenida Raquel Gutiérrez en El Alto, el mismo día fueron detenidos otros 3 miembros del EGTK. Un mes antes habían sido detenidos dos de ellos. Y un día después fueron detenidos 2 más. Hubo un último detenido en Cochabamba el 13 de abril. A pesar de esto, el EGTK realizó varias acciones armadas posteriores, sobre las cuales dejaron un comunicado que indicaba que el ala indianista-katarista de la organización continuaba en combate, mostrando que Raquel y los demás detenidos pertenecían al ala marxista-leninista. El 19 de agosto en la ciudad de El Alto, son detenidos los pertenecientes al ala inidanista-katarista debido a que un cercano a ellos los delató a cambio de dinero.

Todxs los detenidos fueron acusados colectivamente como EGTK y les imputaron los siguientes cargos:

• Terrorismo
• Alzamiento armado
• Destrucción o deterioro de bienes del Estado
• Atentado contra la seguridad de los servicios públicos
• Fabricación, comercio o tenencia de sustancias explosivas, asfixiantes, etc.
• Falsedad material
• Falsedad ideológica
• Uso de instrumento falsificado
• Robo agravado
• Incitación pública a delinquir
• Asociación delictuosa
• Otros estragos

Durante el secuestro estatal que sufrió Raquel Gutiérrez, mantuvo un perfil de rebeldía que se expreso en protestas y huelgas de hambre tanto por su causa como por demandas de otras secuestradas, también publicó varios textos, algunos bajo el pseudónimo de Qantat Wara Wara.

Tuvo un fuerte apoyo de varios sectores sociales y también la intervención de la embajada de su país de origen (México), lo que finalmente favoreció para su liberación.

En 1996, en el territorio dominado por el estado de Bolivia, tras la promulgación de una estrategia jurídica de pseudo benevolencia estatal que abría la posibilidad de la libertad de los acusados del EGTK tras cumplir cinco años de secuestro, Raquel Gutiérrez solicita este beneficio, pero le es negado. Es entonces que la protesta del embajador de México y de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA hacen presión. Sumándose a estas protestas, Raquel Gutiérrez inició una huelga de hambre que fue apoyada y seguida por el grupo feminista Mujeres Creando. Por fin, el 25 de abril de 1997 logra la libertad. Por su parte, y tras la liberación de Raquel Gutiérrez, los campesinos de la Provincia Omasuyos del departamento de La Paz, rodearon la cárcel de San Pedro, protestando en demanda de la libertad de Felipe Quispe, acción que fue previamente llevaba a cabo demostrando el apoyo indio a este militante del EGTK. Finalmente, salieron todos los presos acusados de pertenecer al EGTK y a otros grupos bajo la figura de libertad provisional.

Si bien respetamos el pasado de todxs también hay que hacer énfasis en el presente de estas figuras que forman parte de una historia de rebeldía. Por ello no queremos mencionar solamente  este pasado. En el 2001 Raquel Gutiérrez regresó a México, donde trabajó junto a un grupo de mujeres ex presas políticas. Actualmente participa de muchos debates y análisis continuando también su labor activista en distintos países.

Desde Solidaridad Negra nos parece importante y valiosa la atención y el interés de Raquel Gutiérrez pues es un puente hacia otras experiencias represivas dentro del territorio dominado por el estado boliviano, un puente entre generaciones que han compartido la represión y la lucha. Invitamos pues al debate no solamente a lxs represariadxs el 29 de mayo de 2012 sino a todxs quienes mantienen la lucha antiautoritaria, a tiempo de enviar contantemente nuestro apoyo al compañero Henry.

Solidaridad Negra

Mucha de esta información fue extraída de los siguientes enlaces
ESCÁRZAGA, Fabiola, (2012) “El Ejército Guerrillero Tupak Katari (EGTK), la insurgencia aymara en Bolivia”, Pacarina del Sur [En línea], año 3, núm. 11, abril-junio, 2012. ISSN: 2007-2309. Disponible en Internet aquí.
2006 Entrevista a Raquel Gutierrez Aguilar disponible aquí
Algunos Comunicados del EGTK aquí
El caso según DD.HH. aquí.

“Queridxs compañeras y compañeros:

Ojalá estas líneas lxs encuentren en una situación mejor de la que has atravesado durante el último año. En alguna otra ocasión les manifesté, de manera privada, mi solidaridad plena con la pelea que están dando por conseguir la libertad. Ahora lo hago de manera pública.

Habiendo estado durante cinco años de la vida en la cárcel, allá en Obrajes, hace ya muchos años, sigo considerando al sistema penitenciario como una aberración social; al sistema judicial como una estafa que únicamente garantiza y mantiene viciosos usos discrecionales del poder contra una gran cantidad de personas y, en general, a la autodenominada “administración de justicia” con jueces electos o designados, como un gran circo en el cual, algunos quedamos encerrados en las jaulas de las fieras mientras otros se solazan en sus ridículos y pomposos procedimientos y resoluciones.

Me da mucha pena comprobar que es tan poco lo que ha cambiado en Bolivia en relación a la vida de los que, por disentir con quienes ostentan el mando político, se encuentran encarcelados o sujetos a proceso. Si algo aprendí en aquellos largos años en Obrajes es que una sociedad puede conocerse muy bien desde sus cárceles. Y el carácter del mando político queda expuesto, igualmente, por la manera en la que se comporta su detestable administración de (in)justicia.

El proceso al que se encuentran sujetos, tengo entendido, es una auténtica barbaridad; una “aberración jurídica” suelen decir los que se dedican a litigar en tribunales. Análogo al que yo padecí en los años más negros del neoliberalismo; cuando el ministro Sánchez Berzaín -si, el que luego masacró en el Altiplano a los comunarios aymaras insurrectos del 2002 y 2003- organizaba requisas e intentaba levantar nuevos cargos en contra de nosotros -los que entonces estábamos presos. Es una pena, insisto, que las cosas de antes se parezcan tanto a las de ahora y que quienes años atrás experimentamos ese peso brutal del poder desplegado contra los cuerpos y las familias que viven en la cárcel, hoy se regodeen en ejercerlo. Eso duele mucho. Mucho.

En fin, la cosa es no dejarse vencer y mantener una posición de dignidad y de confianza. El asunto central, también, consiste en dar siempre una discusión política en torno a lo que son cuestiones de orden político; así hayan quedado revestidas del detestable lenguaje judicial. Quisiera pues, al tiempo de enviarles un abrazo, enviar también unas preguntas pues no alcanzo a entender plenamente cuál es la posición de Uds.

Entiendo, sí, que Uds. son presos anarquistas y que las acusaciones son por “terrorismo”. Conozco el tema. ¡Vaya que lo conozco! Lo que no alcanzo a percibir con claridad es cuál es la posición de Uds. en relación a los cargos que les hacen y a la lucha que han emprendido. Me gustaría saberlo, me gustaría mucho y creo que podría ser útil que Uds. explicaran dignamente a la sociedad boliviana trabajadora sus motivos, sus pensamientos y sus actos.

En particular me gustaría mucho convocarlos a dar una discusión pública en torno a la violencia y les doy unas pistas de por dónde van mis interrogantes:
• ¿Cómo creen Uds. que se disuelven la violencia y la estructura estatal?
• ¿Qué se contrapone, de manera frontal, al discrecional ejercicio del poder que uno vive sin ningún velo cuando vive en la cárcel durante algún tiempo?
• ¿Creen que es posible empujar la lucha comunitaria y popular a partir de acciones ejemplares de algunos? (Esta pregunta la mantengo, no porque pretenda colocarlos en la disyuntiva de decir: nosotros fuimos o no fuimos… sino para empujarlos a salirse del dispositivo judicial que clasifica las cosas en términos de “culpabilidad o inocencia”. Y, por otro lado, a entrarle a que tomen posición en relación a la manera en la que construimos, entre todos, una medida moral común de los actos de lucha que toma en cuenta -o al menos trata de hacerlo- el carácter y horizonte colectivo de las luchas)
• ¿Cómo consideran pertinente impulsar la lucha comunitaria, colectiva, como forma histórica de levantamiento?

Si algo aprendí yo antes, durante y después de la cárcel, en mis años de vida en Bolivia, fue que las comunidades que se levantan y se autodefienden son las únicas capaces de neutralizar la violencia del estado y de detener la voracidad del capital; de derrotarlos de la manera más linda que puedan imaginar: volviéndolos inútiles, completamente inútiles. Así sea sólo de manera efímera hasta ahora.

En fin vuelvo a reiterarles mi solidaridad e insisto, me gustaría mucho que pudiéramos mantener un diálogo público sobre diversos temas, si es que consideran que tal cosa no los perjudica en el proceso. Créanme, decir con claridad lo que piensan y consideran correcto no los perjudicará; más bien, los empujará a precisar sus posiciones y a cuestionarse, quizá, algunas cuestiones de fondo. De todos modos, en los tiempos que corren, tan ambiguos y obscuros, esto hay que calcularlo bien pues algunos acontecimientos recientes nos hablan de la locura represiva desatada, aunada a la manía persecutoria del narcisista poder que ahora padecen. En esecontexto quizá incluso las palabras puedan convertirse en pruebas de cargo.

Les envío un abrazo fuerte.

Raquel Gutiérrez.”

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